BROTES DE BAMBU
Texto y fotos de Ana Armendariz





Hace poco me invitaron a almorzar Guillermo Ueno y Lola Goldstein a su casa de Burzaco. Luego de comer, nos quedamos en la galería que da al jardín hablando y tomando té. Al rato Guillermo tomó una pala y se fue al fondo a hacer tareas de jardinero. Cada tanto tiene que "domar" al cañaveral ya que los vecinos creen que el bambú trae muchos bichos y se quejan. Pensé que estaba dedicándose a la poda, pero no, se acercó con unos brotes frescos de bambú, los puso sobre una mesa y me dijo que podía llevármelos.





No tenía idea de cómo prepararlos y no recordaba particularmente su sabor, aún habiendo pedido verduras chinas salteadas con shitake, ajo y bambú miles de veces; entonces Lola dijo que sabían a palmitos y Guillermo agregó que su mamá los pelaba y luego simplemente los hervía en agua con salsa de soja.

Días después comencé a pelarlos y decidí ponerlos en la vaporera de bambú sobre una olla con agua hirviendo, a la que agregué salsa de soja. Una vez tiernos -lo comprobé pinchando uno con tenedor-, apagué el fuego y comencé a exprimir un limón sobre un cuenco con un poco de aceite de oliva, pimienta negra y sal -la misma preparación que hago para acompañar espárragos o alcauciles-. Luego fui mojando de a uno los brotes en esa salsa y me pareció delicioso.

Los brotes se pueden encontrar muy fácilmente en el Tigre, tienen forma cónica y se arrancan de la tierra sin mucho esfuerzo.