ADIOS PORTO VELHO
Texto y fotos de Ana Armendariz

Durante años viajé con la línea D de punta a punta; bajaba en Catedral y el camino de 8 cuadras a pie hasta mi trabajo trataba de que variara un poco aunque una de las gracias consistía en pasar siempre por la puerta del Bar Porto Velho.
Con sus persianas americanas desplegadas de cierto modo que se podía ver a través de ellas, reconstruía una escena muy parecida a Nighthawks de Edward Hopper pero en pleno mediodía porteño.
A la salida, a la hora de los arreboles, volvía a pasar pero sólo algunas veces entraba y me sentaba con algún libro junto a la barra.
Las tazas blanquísimas dispuestas boca abajo sobre sus platos formaban una fila que recorría todo el perímetro en forma de riñón esperando que uno de vuelta la suya y pida un café de filtro o express. Al finalizar, te dirigías a la caja, le decías el precio que te había dicho el camarero y el cajero confiado te cobraba.

Algunas tardes llegué a ratearme; caminando rápido, casi corriendo llegaba y siempre, siempre encontraba lugar. Una de esas veces cité a mi amiga Victoria sabiendo que ese bar iba a tal vez volverse otro favorito de ella y entonces nos ofrecieron un licor seco Tres Plumas para agregarle al café que yo no acepté pero ella sí.
Me mudé y hace un año que viajo en la línea B y al cambiar mi recorrido dejé de pasar por el bar. Semanas atrás, una tarde de cielo azul cobalto, decidí volver y caminando por 25 de Mayo pasé por la puerta del Porto Fino (el bar de la esquina anterior) y ansiando mi café express bajo las lindas lucecitas amarillas de la barra, seguí mi camino. Al llegar a la esquina de Bartolomé Mitre encontré un Maxikiosko y me quedé parada, releí los carteles de las calles, miré alrededor y con cara de susto le pregunté al kioskero si ahí no había existido un bar llamado Porto Velho a lo que él, irónicamente, respondió: "¿Te sirvo un café?"
Seguí caminando aturdida y recordé al Argos, al Dora, Queen Bess, el Navegante, al hotel Savoy de Rosario y rogué que sigan en pie el Saint Moritz, el Florida Garden, la Richmond, Le Caravelle, la Puerto Rico, el Federal, el Gato Negro, Miramar, Brighton..

Busqué al Porto Velho en internet y ahí estaba sano y salvo en un listado dentro del sitio oficial de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires. Seguí mi búsqueda y llegué a una nota de La Nación del 2005 sobre los 53 bares notables -que no nombra- pero visitando el link al sitio del Gobierno de la ciudad, me enteré que hoy son 51 (¿Uno de los dos que ya no son parte de esa lista habrá sido él?).
En la nota aclara que para que un establecimiento sea declarado "café notable" según el artículo 2 de la ley 35/98, debe tener valor patrimonial propio por estar relacionado con hechos culturales significativos, por su antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local. Entre las acciones principales para lograr éste objetivo se encuentran el asesoramiento de especialistas a los propietarios, la entrega de subsidios para que mejoren la infraestructura de sus locales, sin alterar el espíritu original; además del armado en conjunto de un programa de actividades artísticas para cada establecimiento.